Artículo sobre nuestro proyecto de mapa termográfico de Asturias en el diario El Comercio el 8 de noviembre de 2015

Rufino Martínez del Río, Ángela Fernández y Juan Carlos Rey, tres de los cuatro arquitectos del equipo, delante del hotel de la Reconquista, uno de los edificios analizados.
Rufino Martínez del Río, Ángela Fernández y Juan Carlos Rey, tres de los cuatro arquitectos del equipo, delante del hotel de la Reconquista, uno de los edificios analizados. / A. P.

  • El idóneo control del calor puede permitir a las administraciones públicas y comunidades de vecinos ahorrar hasta un 30% en la factura

  • Esteno Arquitectura realiza el primer estudio termográfico en más de 600 inmuebles de Oviedo

En medio de la búsqueda social de la sostenibilidad, el mapa elaborado sirve de base para diagnosticar y saber ‘atacar’ las fugas de calor de los inmuebles, algo que puede permitir a muchos ovetenses un ahorro de entre el 30 y 35% en la factura y por tanto, las inversiones requeridas se amortizan en cinco años, según sus cálculos. El estudio -también extendido a Gijón, Avilés, Piedras Blancas y Salinas- va dirigido tanto a Administraciones públicas como a comunidades de propietarios.

Este equipo, tras analizar el parque urbanístico de la ciudad, ha llegado a un conclusión: «Gran parte del consumo de combustibles de nuestros edificios se destina, casi literalmente, a calentar nuestra ciudad; si aislas la envolvente estás solucionando gran parte del problema», explica el gerente, Rufino Martínez del Río, uno de los cuatro que trabajan en el proyecto, junto con Juan Carlos Rey, Ángela Fernández y Felipe Uría.

La situación, ejemplifica el grupo, sucede a diario en épocas de frío. Al encender la calefacción en casa o en la oficina, parte de ese calor se pierde y sale a la calle. Una tarde de invierno, dentro de la vivienda puede registrarse una temperatura de 22 grados, en el exterior 7 y en la fachada, 11. Se debe a la falta de aislamiento en construcciones menos actuales, aquellas levantadas antes de que la ley fuera más estricta, desde mediados del siglo pasado y hasta el año 2008, momento de la entrada en vigor del Código Técnico de la Edificación. Da igual encender los aparatos de calefacción horas y horas si parte de esa energía «la estamos tirando a la calle y por tanto, estamos tirando el dinero», advierte Rey.

Como punto de partida, este equipo decidió «hacer un anillo perimetral de Oviedo, tomando la Ronda Sur, Hermanos Pidal… y partiendo de ese anillo algunas ramificaciones intentando entrar en prácticamente todos los barrios que van rodeando la periferia hacia el interior», detalla. Las cifras que aportan no pueden ser más concluyentes: «Un 90% de ellos no cumplen. En los últimos 50 años no se aplicaba nada de aislamiento térmico».

Fuera de los meses veraniegos y las horas más calurosas, donde las temperaturas registran menores diferencias, los arquitectos aprovecharon las horas de madrugada, sobre las seis o las siete de la mañana, para estudiar el calor a través de un avanzado aparato. Una técnica no desconocida para los cinéfilos. En la película ‘El silencio de los corderos’, Hannibal portaba unas gafas para detectar a la chica por el calor humano y ha sido reflejado en películas de guerra, para detectar al enemigo a pesar de la oscuridad.

Aplicado al campo de la arquitectura y a lo local, el análisis es muy variado, desde el Palacio de Congresos, por donde salen a través de sus arcos grandes masas de calor, el colegio San Pedro de los Arcos o el Banco de España, «que por poner otro ejemplo tiene unas pérdidas de calor enormes». En general, los edificios de la administración y los educativos registran grandes deficiencias des de el punto de vista termográfico. Aunque no todos presentan el mismo grado. En el hotel del Reconquista, otro de los edificios analizados, «estamos viendo una fachada de piedra. Se ve una imagen muy uniforme del edificio porque prácticamente todas estas zonas amarillas están a la misma temperatura. Desde el punto de vista termográfico no es la imagen más representiva».

En el ámbito residencial, en la calle Independencia, Ventura Rodríguez o Arquitecto Reguera se encuentran otros edificios destacados. En un lateral de la Escuela de Minas se haya un inmueble con cambios de hasta 5 y 13 grados en la fachada. Esto quiere decir que la energía sale al exterior «porque la fachada no está aislada», comenta el equipo. «Se puede tener una caldera maravillosa y unas pérdidas tremendas», advierte Martínez del Río.

Además del diagnóstico, la empresa ofrece la solución. Estudian cuál es la mejor rehabilitación. Hay varias técnicas aplicables: proponen un aislamiento a través de las cámaras de aire, generalmente en edificios protegidos, en otros un sistema de aislamiento térmico por el exterior, y una fachada ventilada en otros con un valor arquitectónico menor. «Son alternativas en función de los barrios, igual no puedes poner una fachada ventilada, pero sí inyectar aislamiento en la cámara de aire que es más barato». Actuaciones de importante coste pero que se puede rentabilizar, según Martínez, porque en lugar de poner la calefacción diez horas solo haría falta ponerla cinco».

Las Administraciones públicas, más volcadas en la rehabilitación que en la nueva construcción, apuestan desde hace unos años por mejorar las condiciones de los inmuebles. La normativa obliga a construir edificios sostenibles y, para los anteriores, fomenta la rehabilitación sostenible a través de las ayudas. De hecho, hay subvenciones de ámbito estatal, regional y local para los comunidades de propietarios. En Oviedo, con este pionero mapa, este equipo ha dado un paso más para ganar en sostenibilidad.

Edificios que calientan calles
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