Al amparo de la ley de Rehabilitación, Regeneración y Renovación urbanas y con el fin de aprovechar las diferentes subvenciones que se ofrecen a las comunidades de propietarios, están empezando a plantearse muchas obras de rehabilitación de fachadas, cubiertas o portales.

                Este tipo de obras tienen varias peculiaridades que hacen que el proceso de contratación y de realización sea diferente al de una obra individual en nuestra casa.

                Principalmente la diferencia está en que la Comunidad, como promotora, debe tomar decisiones de manera colectiva y eso hace que el proceso suele ser menos rápido. Algo que puede tomarse como una desventaja pero que también puede convertirse en una oportunidad.

                Las decisiones colectivas, tomadas en un entorno de información completa y suficiente, redundan en una mayor cohesión de los propietarios y, por tanto, en una capacidad mayor de control sobre las obras.

                Es muy recomendable que, al iniciar estos proyectos, se asiente el proceso primero en la organización a través de una persona responsable o de una comisión de obras con suficiente criterio y autoridad dentro del edificio. Esto va a facilitar que la reflexión previa a las decisiones se haga con más agilidad y que las opciones elegidas lo sean con más solidez.

                En las obras hay 3 agentes claramente diferenciados: el promotor, el técnico y el constructor. Cada uno de ellos debe trabajar de modo independiente y con capacidad de decidir en su ámbito. El promotor (la comunidad de vecinos) es el principal, sin duda, y dedicar un esfuerzo inicial a organizarse es una inversión muy rentable.

                A partir de ahí, las decisiones y toma de acuerdos deben aparecer basadas en la mejor información administrativa y técnica para lo que los mejores aliados serán el administrador de fincas (si cuentan con él) y el arquitecto.

                La elección del arquitecto debe hacerse también con calma. Para que una obra se desarrolle en los mejores términos el arquitecto debe ser el agente de confianza del promotor, garantizando la calidad y seguridad de las obras. Para ello la independencia respecto de las empresas constructoras es muy valiosa.

                Aunque en muchos casos no se reparaba en estos detalles, el aumento de las experiencias de rehabilitación para comunidades empieza a traducirse en una mayor organización y, con buen criterio, en  la contratación del arquitecto de manera separada a la de la obra.

Felipe Uría de la Fuente

Arquitecto

¿Cuál es proceso correcto para la contratación en la rehabilitación de un edificio?
Etiquetado en: